La Capilla
En el lado derecho de la Nave una serie de pilares cuadrangulares delimitan la Capilla sin romper la homogeneidad del conjunto. Es más baja en altura.

Si la Nave esta dedicada a la Asamblea, la Capilla sirve de apoyo, de ayuda simbólica a la Nave, acogiendo en ella espacios para los Sacramentos del Bautismo, el Perdón, y la Eucaristía.

En el Baptisterio llama la atención de la Pila Bautismal dos escalones por debajo del nivel del resto de la iglesia, haciendo alusión al bautismo por inmersión. La Pila, de piedra abujardada, es un bloque con forma de cilindro ovalado, con dos huecos hemisféricos en la parte superior.

La Capilla penitencial es de reducido tamaño, en la que dos muros bajos, de ladrillo cara vista, dan cabida a cuatro confesionarios realizados en madera, situados unos frente a otros. Ha sufrido modificaciones. En la Capilla del Altísimo, encontramos el Sagrario y el Altar, acogidos en un espacio hexagonal delimitado por muros de ladrillo que se abren al espacio destinado a los fieles. El Sagrario, de metal y también de diseño hexagonal, en la actualidad esta empotrado en su vértice frontal, aunque en origen estaba posado sobre el Altar. El Altar es un bloque de piedra abujardada.

 La Sacristía que en parte queda bajo el Presbisterio, continúa la línea de la Capilla. Es un espacio con una original distribución, en tres niveles, solucionados por diferentes tramos de escaleras.

Las vidrieras recorren todo el muro lateral derecho de la iglesia desde la Capilla del Bautismo hasta la Sacristía, diseño de José María de Labra De formas abstractas, va mezclando, sobre una base de negros, blancos, y grises, tonalidades de azules, en el Baptisterio, violetas en la Capilla Penitencial e intensifica las tonalidades rojas según se acerca al Sagrario. En la Sacristía dominan los tonos blanco y azul cielo.